Pilar Pedraza

Pilar Pedraza nació en Toledo en 1951.
Se doctora en Historia y trabaja de profesora de Historia del Arte en la Universidad de Valencia desde 1982. Colabora en revistas científicas y literarias y realiza algunas traducciones. En la actualidad compagina su actividad docente con la literaria. Especialista en diversos aspectos culturales del Renacimiento y el Barroco, se interesa también por la historia de la misoginia y por el Cine. Escritora de culto, creadora de atmósferas inquietantes, seguida por un grupo de admiradores cada vez más numerosos, Pilar Pedraza ha consolidado una obra singular y extraordinaria al margen de las corrientes y modas imperantes en nuestras letras.




Memorias de otro mundo. Vigencia de lo fantástico en el siglo XXI


Es corriente preguntar a los escritores y a la gente del cine, es decir, a los que de una manera u otra crean mundos, de dónde provienen sus materiales. Y se tiende a creer que los novelistas cuentan una y otra vez su vida, sus vivencias, sus aventuras, o echan mano de su memoria, rememoran su infancia, su familia, sus amores, sus éxitos o sus fracasos. Esto en parte es así. Yo estoy en contra de ese tipo de arte, que procede de las peores tendencias imitativas de la realidad, propias del realismo y el naturalismo decimonónico (no hablo de Zola ni de Flaubert o Tolstoi, a los que admiro y releo continuamente), del arte burgués, aburrido y misógino, del dudoso concepto de la vida como arte. La vida no es arte. La vida es antiarte. El arte es una fuga posible.

La literatura del siglo XXI debe ser constructivista y basarse más en la propia literatura y en el arte que en la llamada realidad. Por eso he optado desde el principio por la más incómoda de las modalidades de la literatura: por la literatura fantástica, poco apta para confesiones personales, despliegues de la memoria y otros engaños. La literatura fantástica no es engañosa. Si yo creo un personaje de hombre oso como Urso Panik (Piel de sátiro), no pretendo que nadie me crea sino que el lector disfrute y se sumerja en sí mismo en busca de las zonas misteriosas. O si cuento la historia de un ingeniero de la plataforma petrolífera con problemas de mancha de fuel, es para hablar de un mundo degradado y depredado sobre el que actúa la magia ya desorientada de las brujas (Paisaje con reptiles). Por otra parte, muchos de los elementos que utilizo están extraídos de la realidad, pero usados de un modo contrario al del realismo. No me sirven tal cual, sino deconstruídos, vueltos a recomponer y situados en el texto donde convienen. Por ejemplo, el dromedario de Paisaje con reptiles. Lo vi en un pozo de Quairwan y me fascinó. Como tantas otras cosas que me han deslumbrado fugazmente sin tener nada que ver conmigo, fue a parar al relato, como la pieza de un puzzle.

He escrito novelas ambientadas en el barroco y otras contemporáneas. En todas he empleado el método del extrañamiento y la reconstrucción de una falsa memoria, hecha de literatura y sensaciones ardientes casi impersonales. No es un camino cómodo ni da resultados que contenten a grandes auditorios, pero no conozco otro.